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Las bronquiectasias afectan ya a 300 personas por cada 100.000 habitantes en España

Con motivo del Día Mundial de las Bronquiectasias, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y la Asociación Española de Pacientes y Cuidadores de Bronquiectasias (AEBRO) hacen un llamamiento para aumentar la visibilidad de una enfermedad respiratoria crónica que continúa siendo poco conocida por la población general, pese a su elevada frecuencia y al importante impacto que tiene sobre la calidad de vida de quienes la padecen.

Las bronquiectasias son una enfermedad respiratoria crónica caracterizada por una dilatación irreversible de los bronquios que favorece la acumulación de secreciones, las infecciones respiratorias recurrentes y la inflamación persistente de las vías aéreas. Entre sus síntomas más habituales se encuentran la tos crónica, la expectoración diaria, la fatiga y las exacerbaciones respiratorias repetidas.

Tras la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el asma, las bronquiectasias constituyen una de las enfermedades inflamatorias crónicas de la vía aérea más frecuentes. Se estima que afectan en España a entre 200 y 300 personas por cada 100.000 habitantes, una cifra que supera ampliamente los 600 casos por cada 100.000 habitantes en mayores de 65 años. Además, mantienen una estrecha relación con otras patologías respiratorias: entre el 25% y el 30% de los pacientes con asma grave presentan bronquiectasias, al igual que hasta la mitad de las personas con EPOC grave.

El creciente protagonismo de esta enfermedad en los últimos años responde, en parte, a una mejora de las capacidades diagnósticas. La generalización de la tomografía computarizada (TC) torácica, especialmente de alta resolución, ha permitido identificar casos que hace años podían pasar desapercibidos o confundirse con otras patologías respiratorias crónicas. Sin embargo, los especialistas advierten de que este fenómeno no se explica únicamente por un mayor diagnóstico: el envejecimiento de la población, la coexistencia con enfermedades como la EPOC o el asma grave y el impacto de las infecciones respiratorias recurrentes también contribuyen a que las bronquiectasias sean una realidad cada vez más frecuente en las consultas.

En este contexto, SEPAR insiste en la importancia de mejorar la sospecha clínica y favorecer un diagnóstico precoz. La presencia de infecciones respiratorias de repetición, expectoración crónica, tos persistente o exacerbaciones frecuentes debe hacer considerar la posibilidad de bronquiectasias, incluso cuando el paciente ya cuenta con un diagnóstico previo de EPOC o asma. Identificar la enfermedad es fundamental porque su presencia se asocia a una mayor carga de síntomas, más agudizaciones, peor calidad de vida y, en muchos casos, a la necesidad de un abordaje específico y multidisciplinar.

A pesar de este aumento de la visibilidad clínica y del importante impulso investigador experimentado durante la última década, todavía no existe ningún tratamiento específicamente aprobado para las bronquiectasias, aunque diversos fármacos se encuentran actualmente en desarrollo y evaluación.

Desde AEBRO recuerdan además que la enfermedad supone una importante carga económica para muchos pacientes y sus familias. “El control de las bronquiectasias requiere con frecuencia fisioterapia respiratoria de forma continuada para favorecer el drenaje de secreciones y prevenir complicaciones, un recurso que en gran parte de los casos debe asumirse de manera privada. Las sesiones pueden alcanzar costes aproximados de 75 euros cada una, lo que añade un importante esfuerzo económico al impacto físico y emocional de la enfermedad”, explica Sara Marinas, presidenta de AEBRO.

Un momento clave para situar las bronquiectasias en la agenda sanitaria

SEPAR recuerda que las enfermedades respiratorias constituyen ya una de las principales causas de muerte en España y que iniciativas como el proyecto RESPIRAR buscan precisamente impulsar una estrategia común para mejorar la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento de estas patologías en el Sistema Nacional de Salud.

Este foro multidisciplinar reúne a sociedades científicas, profesionales sanitarios y asociaciones de pacientes con el objetivo de generar recomendaciones que contribuyan al desarrollo de una futura Estrategia Nacional de Enfermedades Respiratorias. Para SEPAR y AEBRO, las bronquiectasias deben ocupar un lugar destacado dentro de esta hoja de ruta.

Coincidiendo además con la reciente puesta en marcha del Año SEPAR de las Enfermedades de la Vía Aérea, la sociedad científica reforzará durante los próximos meses las acciones de divulgación, formación e investigación dirigidas a mejorar el conocimiento y el abordaje de patologías como las bronquiectasias.

“Las bronquiectasias han dejado de ser una enfermedad minoritaria o excepcional. Hoy sabemos que afectan a un número creciente de pacientes y que generan una importante carga asistencial. Necesitamos mejorar su visibilidad, favorecer un diagnóstico más precoz y avanzar hacia una atención más homogénea en todo el territorio”, señala la Dra. Patricia Sobradillo, coordinadora del Año SEPAR de las Enfermedades de la Vía Aérea.

Con motivo del Día Mundial, AEBRO está desarrollando además diversas acciones de sensibilización en hospitales de toda España, donde voluntarios y representantes de la asociación están distribuyendo material informativo y pulseras conmemorativas para dar visibilidad a la enfermedad y acercar información útil a pacientes y familiares.

La asociación también ha promovido una campaña de iluminación en azul de edificios y espacios emblemáticos de distintos municipios españoles. Entre las iniciativas ya confirmadas figuran la iluminación de la Diputación Provincial de Ourense, del Castillo de Santa Cruz, en Oleiros (A Coruña) y del estadio de San Mamés, en Bilbao, como gesto de apoyo a las personas que conviven con bronquiectasias y de reconocimiento a una patología que continúa siendo poco conocida por la sociedad.

La voz de los pacientes

Desde AEBRO recuerdan que convivir con bronquiectasias implica afrontar síntomas persistentes, infecciones recurrentes y un importante impacto físico, emocional y social que con frecuencia resulta invisible para el entorno.

“Muchas personas tardan años en obtener un diagnóstico y conviven durante mucho tiempo con síntomas que condicionan su día a día. Dar visibilidad a las bronquiectasias es fundamental para que los pacientes se sientan comprendidos, accedan antes a la atención especializada y puedan beneficiarse de un seguimiento adecuado”, destaca Marinas.

Con motivo del Día Mundial de las Bronquiectasias, ambas organizaciones insisten en la necesidad de seguir impulsando la investigación, mejorar el conocimiento de la enfermedad entre profesionales y población general, y garantizar una atención multidisciplinar que permita mejorar la calidad de vida de los pacientes y reducir el impacto de una patología que continúa siendo una de las grandes desconocidas de la salud respiratoria.

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